martes, 6 de agosto de 2019

La Mona - China


   Justo cuando iba a marcharme, después de contemplar la famosa obra de Leonardo, llegò esta joven asiática. Ocupó el sitio donde yo había estado y, sin dedicarle una sola mirada "al cuadro", comenzó, con distintas poses, a hacerse unos cuantos autorretratos. Terminado el acto de inmortalización, ojeó con rapidez las imágenes de su móvil y, por el mismo camino que llegó, se fue. Se fue con una ligera sonrisa; "ya está, ya puedo mostrar al mundo que he estado aquí", pensó. Unas semanas más tarde, al editar mis fotografías de Paris, y después de ver esta foto, pensé: yo también estuve allí.




Fotografía: Antonio Carro

sábado, 3 de agosto de 2019

Berlinesa

Me atrae lo original. Cuando voy con la cámara en mano y veo algo o a alguien que a mí me parece original, me entra un subidón que me pone de los nervios. "Esto lo tengo que pillar". Es como una droga. Me pervierte, y al final caigo en las redes de ese algo o alguien. Si es una persona me da un poco de corte acercarme para hacerle un retrato, más si no habla español, porque es el único idioma que hablo. Pero bueno, le echo huevos, y haciendo algunos gestos idiotas (porque me siento un idiota al no saber otro idioma y no poder comunicarme) la gente se deja fotografiar. La gente es buena, poca gente me ha dicho "no" cuando le he pedido retratarla.
Fotografía: Antonio Carro
 Si a mí me viniera alguien a pedirme que quiere sacarme una foto (lo dudo, soy un tío muy corriente), lo dejaría, si eso le hace feliz... Es como yo me siento cuando el obturador hace "click" al atrapar mi deseo irreprimible, feliz , muy feliz.

jueves, 11 de julio de 2019

Berlin, 2019

Ciudad ecléctica, en todos los sentidos. Gente de "de todos los colores", "gente rara" como decía la parienta; pero a su rollo. Una ciudad que se confunde entre muros, memoriales, grafitis y susurros. Una ciudad abierta y a la vez cerrada, cerrada en un pasado oscuro que ya parece olvidado pero palpable en una atmósfera de nubes oscuras, nubes que de vez en cuando se disipan para dejar pasar la luz del sol.
Fotografía: Antonio Carro

Fotografía: Antonio Carro

Fotografía: Antonio Carro

sábado, 16 de febrero de 2019

Paris, enero 2019.

Fotografía: Antonio Carro

Fotografía: Antonio Carro

Fotografía: Antonio Carro

Lo que más me gustó de Paris: La torre Eiffel. Tiene una poderosa atracción que me dejó "tocado". Estaría varias horas observándola sin pestañear. No sé lo que tiene. No he viajado mucho, pero la atracción de este monumento no creo que la encuentre en otro. He escuchado a gente decir que "no es para tanto". Lo siento, para mí fue mucho. Me dio un subidón importante; el impacto fue tremendo. No exagero.
Lo que menos me gustó: el cielo. 5 días sin ver el puto sol. Lo siento, soy malagueño. El sol forma parte de mi vida y de mi energía. Me entristece los días sin sol, los días grises, el anochecer a las 4 y media de la tarde. No puedo con ello. La luz, vaya mierda de luz. Estoy acostumbrado a la luz dura de Málaga, a los fuertes contrastes de luz y sombra. Me costó un huevo encontrar los parámetros adecuados de mi cámara para sacar fotos medio decentes con esa luz... A partir de las  15:30 h. y antes de que anochezca (16:30 h)  f2.8 a duras penas y tirando de ISO alto. Por la mañana 5.6 y gracias.
La próxima, si tengo oportunidad, iré en primavera o verano.La luz será distinta, imagino.
 Es una gran ciudad, Málaga es un mojón a su lado, pero esto no lo cambio por nada. Por algo se vienen los guiris de otros países al sur de España cuando se jubilan, para disfrutar de la luz, entre otras cosas, que inunda y da vida.

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